
Ya no me importa el tema de la comida como antes y eso me preocupa. Digo el tema de la comida y me refiero a cuidarme. Y digo me preocupa, porque no quiero que se empiece a notar. Antes. Leáse unos pocos meses nada más.
No me acuerdo cuando empezó a obsesionarme el tema de la comida. Creo, no estoy segura, que en el 2007. Pero tuve mis picos altísimos de extremada obsesión, y períodos de calma. Como ahora. Que tarada puede ser la gente. Yo. Tuve una amiga internada por anorexia y sigo preocupándome por la comida. Si, la verdad que soy una pelotuda. Con todas, toditas, las letras. Pero son cosas incontrolables. La mente maquina, maquina, maquina y no frena. Son fuerzas opuestas: una empuja para el lado de la obsesión y la otra para el lado de lo sano (sano a nivel físico y mental). Me retracto. Cómo pude decir que el tema de la comida ya no me importa después de haber escrito todo esto. Yo pensaba, me hago creer a mi misma, que no me importa. Pero es un tabú que me persigue. Y aunque hoy me pueda comer dos brownies, medio paquete de galletitas, una potente plato de fideos con salsa y queso, disfrutar de la panera del restorán, no implica que mi cabeza no siga mal. Quizá me lo permito ahora (y digo ahora, porque nosé como estará mi obsesión de acá a un mes, o peor, una semana. Voy y vengo constantemente y no me entiendo ni yo).
En fin, es enfermo lo que voy a decir. Lo sé. Lo reconozco.Pero quiero que me preocupe un poquito como antes, así no me dejo estar y no se empieza a notar. Me da verguenza hasta escribirlo.
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