domingo, 14 de febrero de 2010

Es algo mínimo

Algo tan simple como pedir permiso, perdón o gracias. Es posible que a la gente le cueste tanto mecionar estas tres palabras?. Lo pensaba ayer en el colectivo. Venía bastante lleno, y la gente subía, te empujaba, te chocaba con sus bolsas/carteras/mochilas, y seguía hacia el fondo. Y no era capaz de decir permiso para pasar, perdón por empujar y gracias por hacerme un espacio. Enserio, tan complicado resulta? Y me doy cuenta que, por ejemplo, cuando con una sonrisa le pido permiso a alguien para pasar, el otro también logra soltar una sonrisa. Si es algo simple que nos hace bien a todos, y evita maloshumores, porque nos cuesta tanto?. Y no digo que yo siempre ande por la vida con una cara de felicidad y esparciendo alegría por la ciudad, porque lejísimos estoy de eso, pero cuando me doy cuenta de estas cosas trato de cambiar esas actitudes cotidianas, mínimas, pero que hacen la diferencia.

viernes, 12 de febrero de 2010


"A que no te animás a leer esto". Así se llama el libro de Fernando Peña que estoy leyendo. Son todos relatos cortos que él escribía en forma de columna para un diario. Me encanta como escribía, como escupe cada verdad, como transforma algo mínimo en un escrito genial de dos hojas. Y esa habilidad de poder encontrar un tema y transformarlo en historia todos los días. A veces siento la necesidad de escribir acá pero no encuentro tema. Y él todos los días encontraba algo, un hecho, una situación, una realidad de la sociedad, lo que sea, pero siempre algo.
Me viene a la mente uno de los último que leí. Habla de la muerte, y habla de ella como si fuera una coreografía. "Me tocó otra vez bailar con la muerte de cerca", "La coreografía con la muerte, es decir los pasos a seguir una vez que la persona muere, son desgarradores, tristes absurdos(...)", "(...)en este pasaje del baile viene un sinfin de subidas y bajadas, suspiros, miradas de consuelo, palabras y frases vacías(...), es el principio de la música", "Ya a todos nos duelen los pies; por suerte no es tan frecuente el baile con la parca(...)".
Nosé porqué habré elegido justo este relato para mencionar... son todos geniales y no puedo parar la de leer el libro, lo tengo siempre en la cartera, siempre algún momento encuentro.

lunes, 8 de febrero de 2010

Mi amiga MILU


María Emilia Souto, Milu, un amiga increíble, una persona única. Tiene una personalidad asombrosa, es simpática, divertida, dulce, entre muchas otras cualidades. El año pasado le tocó vivir algo que no se lo deseo a nadie. Sufrió anorexia, a tal punto de estar internada con 34 kilos. Era desesperante no poder ayudarla, no saber cómo, qué hacer o qué decir. Lo único que pude hacer desde mi lugar fue acompañarla cada día de internación y darle mis consejos. Hoy, un año después, aunque haya recuperado su peso, las secuelas siguen. Y a lo que quiero llegar, es poder desdcargar de alguna manera lo que me contó en una charla que tuvimos hace unos días. Estaba mal, triste, harta de tomar tantos medicamentos como si fuera una persona enferma de 80 años, cuando sólo tiene 18. Cansada de que su humor dependa de si tomó o no la pastilla. Desepcionada, porque seguramente le aumenten los medicamentos y le vuelvan a dar antidepresivos. Me contaba lo desesperante que es sentir que todos, absolutamente todos, le mienten diciendo que está linda, que está bien. Sentir que no puede confiar en nadie, porque ella se ve distinta a como el resto le dice. Me decía que deseaba ser como cualquier chica normal de 18 años, sin tantas preocupaciones, ni medicamentos, ni médicos , ni tantos mambos en la cabeza. Es desesperante escuchar a una amiga decir que quiere estar muerta, que no quiere estar acá, que no es feliz. Espero, amiga, haberte ayudado al menos un poquito con todo lo que te dije en esa charla y con cada cosa que hago para verte bien. Sos indispensable, y si algún día te vas, me voy con vos.

domingo, 7 de febrero de 2010

BACK

Volví. Volví de unas vacaciones increíbles. Completas, tuvimos de TODO. Nos robaron, conocimos muchísima gente, vino la policía a previar a casa, nos denunciaron los vecinos, fuimos a la banana, nos llevaron en patrulla hasta Sanber, hubo peleas, entre muchas cosas más.Voy a extrañar a mamá Milu despertándonos a todas para el almuerzo (que ya lo estaba preparando) e ir a la playa. Voy a extrañar comer todas juntas, con nuestra lista de reproduccion especial. Estar todas juntas en la playa, yendo después a Olimpo con los chicos a tomar los licuados de todos los días. El ¿Qué me pongo? de todas las noches. Las listitas del súper, la lista rosa!, los carteles que la vecina siempre nos sacaba. Las anécdotas más divertidas, todos los días había una nueva. Hace un día que volví y ya extraño todo todo todo. Fueron veinte días geniales, con unas amigas increíbles, que estuvimos juntas para ayudarnos en todas las crisis que cada una vivió (porque sí, las cicno pasamos por algún mal momento en estos días). Las amo y gracias por unas vacaciones inolvidables.
La Lucila del Mar, LALU, lo máximo y lo repetiría una y mil veces! Definitivamente, el lugar lo hace la gente.