La vida como un juego.
Un juego en le que ganar depende solamente de uno mismo.
Jugar con las herramientas que tengo, con lo que la vida me dió, buscar las fortalezas, aprovechar las oportunidades. Atravesar los obstáculos, no dejarlos a un lado, enfrentarlos.
Un juego divertido, en el que se aprende con cada nueva tirada, con cada nuevo movimiento, con cada paso.
También es un juego difícil, con caídas y momentos que desestabilizan. Pero no estamos solos en este juego. Estamos rodeados de jugadores, amigos, familiares, que nos van a ayudar a ganar y vivir este juego.
Disfrutar, porque en este juego de la vida se avanza y no se puede retroceder.
Quizás a lo largo de este juego vayamos perdiendo nuestros compañeros de batallas, las piezas más importantes, que nos sostienen, nos mantienen y nos empujan a seguir avanzando. Pero siempre van a estar las pisadas que hicimos juntos y los casilleros que avanzamos. Y eso no se borra ni se pierde. Se gana en el recuerdo y se transforma en motor para seguir avanzando.

Un juego en le que ganar depende solamente de uno mismo.
Jugar con las herramientas que tengo, con lo que la vida me dió, buscar las fortalezas, aprovechar las oportunidades. Atravesar los obstáculos, no dejarlos a un lado, enfrentarlos.
Un juego divertido, en el que se aprende con cada nueva tirada, con cada nuevo movimiento, con cada paso.
También es un juego difícil, con caídas y momentos que desestabilizan. Pero no estamos solos en este juego. Estamos rodeados de jugadores, amigos, familiares, que nos van a ayudar a ganar y vivir este juego.
Disfrutar, porque en este juego de la vida se avanza y no se puede retroceder.
Quizás a lo largo de este juego vayamos perdiendo nuestros compañeros de batallas, las piezas más importantes, que nos sostienen, nos mantienen y nos empujan a seguir avanzando. Pero siempre van a estar las pisadas que hicimos juntos y los casilleros que avanzamos. Y eso no se borra ni se pierde. Se gana en el recuerdo y se transforma en motor para seguir avanzando.















