viernes, 8 de abril de 2011

Hello, Goodbye...


Qué difícil tomar desiciones que implican a otro.

Difícil elegir cuando se ponen en riesgo sentimientos.

Difícil optar por algo sin estar seguro.
Ir caminando por la cuerda floja de las ideas.

Cuando esa decisión probablemente sólo tenga boleto de ida.

Pensar en el otro y no sólamente en uno mismo. ¿Qué gano yo, pero qué pierde el otro?.

Idas y vueltas. Subidas y bajadas. Giros por los pensamientos.

Para encontrar una solución. La mejor opción. Cumplir los deseos. Ir más allá. Arriesgarse.

lunes, 4 de abril de 2011

Declaro la paz.


Hay algo que jamás voy a entender. Las guerras. Nunca, nunca, nunca voy a encontrarle su sentido. Su verdadero fin. Entiendo el amor a la patria, el amor a las tierras propias. Pero no entiendo como eso puede ser superior al amor a la vida. Cómo las bombas, el fuego, la muerte, pueden ser mayores a las sonrisas, las ilusiones, la vida.

Una guerra implica no sólo una lucha de intereses. Implica destrozar familias, hogares, ciudades. Romper ilusiones. Destrozar sonrisas. Genera despedirse de un ser querido, con la esperanza, en vano, de volver a verlo, a sentirlo, a abrazarlo. Implica un abrazo final. Y lágrimas.

Soldados pelean por sus vidas. Disparan contra rivales que tenían las mismas ilusiones que ellos de volver a su lugar. A reencontrarse con los suyos. A sentir lo cálido de la vida. Los colores, y no los grises que aparecen en momentos de guerra.

Una guerra es un momento oscuro. Momentos de angustia. Un día tras otro soñar con tener noticia de aquel que partió, sin vuelta asegurada. Y si vuelve, ya nada es como antes. Las imágenes que vió, esas imágenes frías, imágenes rotas, imágenes de compañeros que sus sueños se destruyeron al partir, y que jamás van a poder cumplir. Porque dieron todo. Se dieron a ellos mismo. Y entonces, ¿Qué se gana en las guerras, cuando su precio fue romper ilusiones, desarmar familias, y dejar atrás una vida armada y proyectada? Creo que entonces, ya no hay nada que importe. Qué puede importar al ganar una guerra si se deja atrás aunque sea tan sólo una vida. Nada.

Nadie gana. Todos pierden.
No hay bandos. Sólo hermanos.