martes, 4 de septiembre de 2012

Una persona. Muchos personajes. Inconscientes, que viven en la psiquis de cada uno. Opuestos. Opuestos que se complementan.
Soy una sensible, una soñadora, una heroína que vuela en fantasías. Pero a la vez me pongo una coraza que muchas veces no me deja volar. Y esas fantasías quedan inconclusas.
Una enamorada, con muchas expectativas, poniendo todas las energías en la persona. Hasta que lo consigo. Y ahí, miedo. Un miedo inconsciente que pone freno.
También soy una omnipotente, muy exigente, con muchos proyectos e ideas, con capacidad y energía para conseguirlos. Y a la vez soy vulnerable. Sensible. Necesito un empujón, un "todo va a estar bien".
Y no está mal ser ni uno ni el otro. Porque se complementan, y se necesitan de ambos. Y están ahi, en mi psiquis. Aprender a trabajar con estos opuestos, entenderlos y sacar lo mejor, para estar mejor. Sin uno, no consigo el otro.