martes, 18 de mayo de 2010

Pensó en los hombres que la habían usado sin dar nada a cambio, en las pasiones y en los amores perdidos a lo largo de todo su camino.

Su vida a pesar de la aparente libertad, era un sinfín de horas esperando un milagro, un amor verdadero, una aventura con el mismo final romántico que siempre había visto en las películas y había leído en los libros.


Realmente el amor era la primera de las cosas capaces de cambiar totalmente la vida de una persona de un momento a otro.

Pero existía la otra cara de la moneda, la segunda cosa que hacia al ser humano tomar una dirección totalmente distinta de la que había planeado: se llamaba desesperación.

Sí, tal vez el amor fuese capaz de transformar a alguien pero la desesperación transforma mas de prisa.

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