Qué dificil dejar ir a alguien que te hace bien. Alguien que te hizo sufrir pero también te hizo sentir feliz, segura y querida. Y por eso seguir necesitando, eligiendo. Por que los sentimientos no se dominan, y si se extraña, se extraña y punto. Y si me hace bien, hace bien y listo, se busca y se elige lo que hace bien.
No es tan fácil bajar los brazos. Vencerse y seguir adelante, con otro camino. No se puede pasar por alto a las personas, sentimientos, emociones y recuerdos. Si se está convencido de algo, lucharlo.
No pensar en el error. En la equivocación. Nada es un error, de todo se aprende. Las cosas no son ni buenas ni malas, todo depende de lo que se haga con ellas. Elegí confiar, me fue mal y sufrí, pero no me arrepiento. Jamás arrepentirse de los momentos o personas que en algún momento supieron sacarnos una sonrisa y lo mejor de nosotros.
Creo y confío en que la gente cambia. Aprende, crece y puede cambiar. Pero claro que para eso hay que tener ganas, valor y convicción.
Y quizás no sea lo mejor, pero es lo que siento que quiero hacer. Me voy a sentir mal si no es así, y es probable que me sienta peor si vuelve a fallar. Pero creo que peor es quedarse con las ganas y el eterno "que hubiera pasado si...". Al menos voy a saber que hubiera pasado.
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