lunes, 8 de febrero de 2010

Mi amiga MILU


María Emilia Souto, Milu, un amiga increíble, una persona única. Tiene una personalidad asombrosa, es simpática, divertida, dulce, entre muchas otras cualidades. El año pasado le tocó vivir algo que no se lo deseo a nadie. Sufrió anorexia, a tal punto de estar internada con 34 kilos. Era desesperante no poder ayudarla, no saber cómo, qué hacer o qué decir. Lo único que pude hacer desde mi lugar fue acompañarla cada día de internación y darle mis consejos. Hoy, un año después, aunque haya recuperado su peso, las secuelas siguen. Y a lo que quiero llegar, es poder desdcargar de alguna manera lo que me contó en una charla que tuvimos hace unos días. Estaba mal, triste, harta de tomar tantos medicamentos como si fuera una persona enferma de 80 años, cuando sólo tiene 18. Cansada de que su humor dependa de si tomó o no la pastilla. Desepcionada, porque seguramente le aumenten los medicamentos y le vuelvan a dar antidepresivos. Me contaba lo desesperante que es sentir que todos, absolutamente todos, le mienten diciendo que está linda, que está bien. Sentir que no puede confiar en nadie, porque ella se ve distinta a como el resto le dice. Me decía que deseaba ser como cualquier chica normal de 18 años, sin tantas preocupaciones, ni medicamentos, ni médicos , ni tantos mambos en la cabeza. Es desesperante escuchar a una amiga decir que quiere estar muerta, que no quiere estar acá, que no es feliz. Espero, amiga, haberte ayudado al menos un poquito con todo lo que te dije en esa charla y con cada cosa que hago para verte bien. Sos indispensable, y si algún día te vas, me voy con vos.

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